Tan pronto termine de hacer algunas compras en el Éxito, me dirigía hacia mi casa por la séptima, eran las 8 de la noche y lo único que quería era llegar a descansar luego de haber estado en la universidad todo el día. Caminaba por el andén tranquilamente; extrañamente en esta ocasión estaba la concurrida carrera sola, calmada, los negocios acababan de cerrar.
De repente vi una sombra reflejada en el andén, así que acelere el paso, de repente desapareció, así que seguí a paso normal, pero aun sentía que alguien me estaba siguiendo, entonces volteé la mirada. Rápidamente sentí que me ponían un brazo por el cuello fuertemente, y en la cadera algo que me chuzaba. Había sido abordada por un rapero, este me dijo: No haga ningún ruido, siga caminando o se lo penetro!! Deme el celular; yo tratando de guardar la calma metí la mano en mi bolso y lo saque, le dije: Tómelo!
El atracador sin recibírmelo me dijo: Sigamos caminando. Yo, ya no tan calmada le respondí: No cójalo, cójalo. En ningún momento puse resistencia, pues ¿Qué es un simple celular frente a mi salud? Él lo tomó y descaradamente me dijo: Deme pal bus. Nerviosamente busque en mis bolsillos pues ya no tenía dinero, pasándole las monedas que tenía le dije: No tengo más! El las tomo y atrevidamente me dio un beso en la mejilla, en ese momento sentí asco, repugnancia.
Seguí caminando rápidamente asustada por lo que me había acabado de suceder y con más anhelos que antes de llegar a mi casa, mientras me preguntaba por qué no había robado la bolsa que tenía en mis manos al igual que mi celular.






